Descenso en kayak del Ventano del Diablo

El tramo del Ventano del Diablo en el río Júcar está ubicado en la provincia de Cuenca, es un recorrido de unos 2.7 km aproximadamente de clase III-IV de aguas bravas.

Pillarlo con agua no suele ser habitual ya que depende del régimen de lluvias pero durante este 2018 hemos tenido varias borrascas seguidas que han llenado el río a tope y nos ha permitido descenderlo, aunque en las tomas del vídeo que acompañan a esta entrada iba pasado de agua y no era su caudal óptimo.

El tramo no tiene un medidor directo en el SAIH aguas arriba, para saber si está navegable nos fijaremos en el medidor de Cuenca ( que está ubicado donde acaba el tramo y mide también el aporte de la central)  y el embalse de la Toba, que está por encima del mismo. Éste último tiene una capacidad de 9.7 Hm, por lo que a partir de unos 8.5 Hm3 de llenado empiezan a soltar agua al río Júcar. Si en el medidor de Cuenca están soltando más de 10m3/s  seguramente el tramo esté navegable, con más de 20 m3/s es posible que esté pasado de agua.



Para descender el tramo dejaremos un coche en Villalba de la Sierra, podéis seguir las indicaciones con el mapa de arriba. Aquí tenemos dos opciones, si solo tenéis un vehículo podéis portear el kayak por los túneles aguas arriba. En ese caso se recomienda llevar frontales ya que el tercer túnel es el más largo y se hace la oscuridad total. Los túneles son algo bajos y es bastante incómodo remontar así pero es factible.
En caso de tener otro vehículo, lo más habitual, nos dirigiremos por la CM-2105 hacia Uña, recorriendo unos 5.8 km, veremos que sale una pista forestal a la izquierda. En el mapa se ha indicado el acceso directo pero en coche hay que avanzar un poco más hasta poder hacer correctamente el cambio de sentido.

Una vez en la pista avanzaremos unos 1.1 km hasta una curva hacia la izquierda donde dejaremos el vehículo aparcado. A partir de aquí hay que bajar a pie hasta el río, aproximadamente 1 km. En caso de tener un todoterreno podéis bajar hasta abajo pero con otro tipo de vehículo se recomienda dejar aparcado el vehículo en este punto ya que la pista se pone muy complicada.

Bajar por la pista es mucho más cómodo que recorrer los túneles, aunque si lo hacéis con una mochila de porteo vuestro cuello y trapecio sufrirán mucho menos.

Llegados al embarque nos metemos en los kayaks, ajustamos todo lo ajustable y empezamos a palear. La primera parte del descenso es bastante tranquila, nos encontramos algunos trenes de olas y poca maleza.  A 1.4 km tenemos el primer rebufo del tramo, pegado a la derecha del río. Este rebufo hay que asegurarlo, se puede parar cómodamente antes en la orilla e inspeccionarlo y asegurarlo. En caso de nadada hay que lanzar cuerda de seguridad y salir rápidamente porque a unos 40 metros a la derecha nos encontramos con una caída entre piedras muy peligrosa. La línea más obvia es por la derecha del rebufo como podéis ver en estas tomas.

Después del rebufo y a unos 100 metros en la izquierda del río nos encontramos con un salto de unos tres metros aproximadamente con una pequeña poza y un  rebufín en la entrada, se suele correr esta línea por la izquierda aprovechando una pequeña panza que tiene la roca para boofear. En caso de haber poco caudal se puede asegurar desde la poza por si alguien volcará al entrar en la poza. Las fotos en este salto son espectaculares y con el caudal adecuado tiene muy poco riesgo.

A la salida del salto nos encontramos con un pequeño slálom sencillo y seguimos el descenso. Este tramo del Júcar no suele llevar caudal y por ese motivo hay bastante maleza, nos encontramos con bastantes arbustos que no se atravesaron con facilidad. Con un poco menos de caudal hubiera sido más sencillo atravesar la maleza y ese día se hizo bastante molesto.

En el kilómetro 2.37 hay que atravesar unos arbustos y en el centro del río nos encontramos un rebufo que con el caudal de aquel día decidimos portear ya que era peligroso y muy difícil de asegurar. En este vídeo podéis comprobar dicho rebufo con un caudal óptimo en otro descenso allá por el 2007.

Portear este rebufo fue un auténtico suplicio, nos costó una hora y cuarenta minutos para los ocho piragüistas que estábamos en el agua, pero el riesgo era alto y la idea era salir del tramo sin sufrir bajas.

Ya por último e inmediatamente después del rebufo nos encontramos unas gradas que normalmente se hacen por la derecha, pero con el caudal de aquel día corrimos completamente por la izquierda bien pegados a la pared.

A la salida del cañón encontramos el desembarco en la orilla derecha, en total un recorrido de 2.7 km que en condiciones normales se recorren en algo menos de dos horas.

En este vídeo podéis ver las imágenes que obtuvimos ese día.

Realizamos el descenso el 10 de marzo del 2018, entrando en el río a las 12:40 y acabando del descenso a la 17:20, en total 4 horas y 40 minutos, el SAIH osciló entre 30.58 y 37.79 m3/s aproximadamente.

De izquierda a derecha: Francesc, Pau, Cipriano, Rafa, Javi, Sergio, Adán y Antonio

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